Críticas
AIDA de G. VERDI , DESPAREJA REPOSICIÓN en RECUERDO DE LOS 110 AÑOS DE INAUGURADO EL TEATRO COLÓN de BUENOS AIRES ...
Por Sergio Sosa Battaglia
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  • 02 de Junio de 2018
  • Battaglia's:  

 

Aída ,de Giuseppe Verdi
Libreto: Antonio Ghislanzoni

Teatro Colón

Miércoles 30 de Mayo / Jueves 31 de Mayo


Elencos:

 

- 30 de Mayo: Haydee Dabusti, Enrique Folger, Maria Lujan Mirabelli, Leonardo López Linares, Emiliano Bulacios, Roy Pullen Llermanos,Carolína GOmez y Sergio Spina

    - 31 de Mayo: Latonia Moore, Riccardo Massi, Nadia Krasteva, Mark Rucker ,Roberto  Scandiuzzi, Lucas Debevec Mayer, Marisú Pavón y Raúl Iriarte


Coro Estable del Teatro Colón

Orquesta Estable del Teatro Colón
Director del Coro: Miguel Martínez
Coreografía:  Alejandro Cervera
Iluminación: Rubén Conde
Concepción escénica y diseño de escenografía: Roberto Oswald
Repositor de escenografía: Christian Prego
Director de escena repositor y diseño de vestuario: Aníbal Lápiz
Director de orquesta: Carlos Vieu

 

En homenaje a los 110 años de inaugurado el Teatro Colón, se repuso en dicha sala la producción de AIDA en la concepción que llevara a cabo el recordado Roberto Oswald (reggie/escenografía /iluminación) junto a Aníbal Lápiz en vestuario.

Imágenes acartonadas, lujosas como espectacular emergieron en el escenario.  La  célebre escena del “Gloria a Egitto” (marcha triunfal) estuvo  marcada por grandes escalones en líneas puras, con la simetría  clásica del Antiguo Egipto. Escena contrastante de figurantes en movimiento, coro omnipresente parado sobre los escalones con vestuario en tonalidades pastel y dorado remarcaba junto al faraón y sus sacerdotes la diferencia del pueblo triunfador frente al  etíope  en colorido oscuro, con adornos tribales.

La tradición del Egipto monumental se volvió a ver sobre el escenario, los dorados, coloridas túnicas como tocados fueron la ambientación que marca los oropeles escénicos de una época pasada (recordemos que la histórica producción data del 1986).

 El primer elenco visto (funcion del 30 de Mayo) Aida fue interpretada por la soprano HAYDEE DABUSTI, cuya actuación me ha resultado brillante. Su voz es atractiva como poderosa, dando a su canto un amplio abanico de colores. Radamés fue ENRIQUE FOLGER, quien presentó una voz atractiva como adecuada para el personaje, en el marco de  interpretación convincente del guerrero egipcio.

MARIA LUJAN MIRABELLI, presentó un centro oscuro como firme en emisión, de agilidad para  el repertorio Verdiano, lo cual dio carácter a un rol tan intenso como Amneris , un ideal vocal para el rol.

El  Amonasro a cargo de LEONARDO LOPEZ LINARES  mostró su atractivo color baritonal, espeso como firme de agudos bien puestos y expresión convincente.   El rey de ROY PULLEN LLERMANOS mostró su oscuro timbre. EMILIANO BULACIOS como  Ramfis dios sus graves de manera segura  como potentes. Muy bien CAROLINA GOMEZ en el personaje de la sacerdotisa y  estupendo SERGIO SPINA  como el mensajero

  En el elenco del 31 de Mayo su parte vocal tuvo sus más y sus menos. Empecemos por lo mejor, que estuvo en Aida, la estadounidense LATONIA MOORE quien posee un registro potente y extenso de soprano lírico-“spinto”, con un vibrato apreciable , hábil para el filado, del que quizá abusa, aunque hubo momentos muy conseguidos, así en la escena del Nilo. A su lado,  RICCARDO MASSI fue un Radamés fatigado, que cantó una muy deslucida y calante, como nada refinada, “Celeste Aida”. Su voz sonó sin brillo casi siempre, cuando no engolada.

NADIA KRASTEVA, tuvo buena actuación como Amneris, brillando de manera importante en su gran escena del cuarto acto. Gran amplitud vocal, manejo correcto en su cuerda, como así en la mencionada escena se la vio  con el carácter exacerbado para el rol, sus movimientos exagerados dio una imagen histérica  de la princesa egipcia.   Por otro lado el Amonasro de MARK RUCKER, estuvo complicado en rendimiento, su voz fué opaca, mórbida, con problemas en sus agudos. ROBERTO SCANDIUZZI fue un sonoro Ramfis, aunque un tanto basto en su emisión. El rey de LUCAS  DEBEVEC MAYER  presento un grave desnivelado, lo cual por momentos se lo sintió débil. Muy bien MARISÚ  PAVÓN como la  sacerdotisa y  un mensajero de RAÚL  IRIARTE de muy buena emisión como de fraseo.

CARLOS VIEU en el podio, llevo en general “tempi” moderados, sin aceleraciones intempestivas, pero también sin auténtico fuego verdiano, sin marcar ese ritmo férreo e implacable que piden ciertos momentos. Manejó bien las dinámicas y trató con gusto los instantes más líricos. La Orquesta y el Coro del Teatro funcionaron bien ensamblados bajo su gesto claro y onvincente.                                                             

Dos elencos vistos, por un lado el llamado “internacional” que no estuvo en un todo ideal para el historial de Aidas que se han representado en nuestro primer coliseo y uno de los dos elencos nacionales, el cual en el visto mostró ser un grupo de "ARTISTAS", que dieron lo mejor de sus voces para hacer que el Teatro Colón que estaba a tope, en más de una oportunidad pidiese bis.

   Por nuestro Teatro Colón FELICIDADES  y a nuestros cantantes BRAVI.

Sergio Sosa Battaglia

 

Función abono domingo 3 de junio.

 

Crónica:

Para la sala colmada (se habían vendido hasta los lugares con visión parcial, con visión nula y todos los lugares de pié) y a mi parecer no fue esta Aida la experiencia cúlmine de la ópera. Tal vez un vestuario y escenografías un tanto vistos, una reposición que necesita aggiornarse a las épocas, un final que se fue diluyendo sin los extremos a los que el estilo acostumbra y solistas que cumplieron sin destellar no asombraron.

No diré que fue aburrida (Verdi no lo quiera) pero le falto espíritu, emoción. Como dije, cumplió.

Fueron muy atinados los tempis tomados por el maestro Carlos Vieu, tanto en arias como conjuntos. La dinámica ágil favoreció a la sucesión de cuadros, que reunidos en dos grandes actos hicieron llevadera la velada.

Con un comienzo tímido el tenor Ricardo Massi desplegó su voz sin alcanzar demasiada potencia. En lo actoral se lo vio mucho más suelto desde el tercer acto, también vocalmente se sintió mejor desde ese punto hasta el final.

La soprano Latonia Moore pasó más o menos por esos mismos lugares, un comienzo flojo y al transcurrir la ópera la voz fue tornándose más aterciopelada. Aunque los vaivenes de la voz de cabeza y la voz de pecho la tuvieron a mal traer entre portamentos y suspiros. Tuvo, si, sus momentos de despliegue en la potencia en algunos agudos, pero fueron solo momentos.

María Luján Miravelli se movió con un gran bagaje de experiencia. Este rol requiere, además de una gran voz,  una gran actriz. Desde la galería costaba escucharla en la zona de los graves sin llegar a la voz de pecho (esta se escuchaba pero un poco despareja para lograr un perfecto equilibrio) mientras que los agudos corrían por toda la sala.

Leonardo Lopez Linares es un barítono que le sobra voz y experiencia, dentro del género y en este papel. Pero no llegó a lucirse, luchaba con el vestuario (porqué tan zulu? Los tocados y las pieles…) y no se notó, a mi por lo menos no me pareció, cómodo, fue solo correcto.

El resto del elenco estuvo dentro de la media, sin sorpresas. Las escenas de baile, bailarinas y coreografías llegaron para darle color a una puesta monocromática desde lo visual a lo emotivo. Diría que esta Aida, lejos de emocionar, fue un título más de la temporada. Las épocas cambian y hay que estar a la altura de los grandes nombres de la ópera. Será pues cuestión de equilibrar, el talento local, con puestas más jugadas para las nuevas audiencias.

Laura Ferrarini

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