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ANNA BOLENA - ROYAL OPERA HOUSE DE MUSCAT
By BATTAGLIA
  • 29 de Noviembre de 2019
  • Battaglia's:  

ANNA BOLENA 

Música Gaetano Donizetti - Libretto Felice Romani

Versión original 1830 (Rubini)

Royal Opera House Muscat 

 

 

Orchestre et Choeurs de l'Opéra Royal de Wallonie-Liège

Giampaolo Bisanti (Director)

 

Stefano Mazzonis Di Pralafera (Dirección de escena)


Olga Peretyatko (Soprano): Anna Bolena
Sofia Soloviy (Soprano): Giovanna Seymour
Maxim Mironov (Tenor): Lord Riccardo Percy
Erwin Schrott (bajo): Enrico VIII
Francesca Ascioti (Alto): Smeton
Luciano Montanaro (bajo): Lord Rochefort
Maxime Melnik (Tenor): Sir Hervey

 

 Photo credit: Khalid Albusaidi, ROHM

 

En la parte posterior del escenario, una larga pared de madera finamente elaborada, dos o tres marcos de puertas se movieron para sugerir un pasillo del palacio o sala de audiencias, a la izquierda, una cama con dosel donde el rey se entrega una fiesta de diversión con su nueva amante, aquí se planta la suntuosa decoración imaginada por Gary McCann para la nueva producción que Stefano Mazzonis di Pralafera diseñó para Anna Bolena , la trigésima obra de Gaetano Donizetti creada en el Teatro Carcano de Milán el 26 de diciembre de 1830 En una nota del programa, declara: "Quería respetar las intenciones del compositor y su libretista al no perder de vista la atmósfera y el contexto histórico de los últimos días y el trágico destino de Anne Boleyn".
Bajo un ingenioso juego de luces desarrollado por  Franco Marri, los disfraces "historicistas" de Fernand Ruiz  brillan con colores brillantes que emanan de brocados damascados; La vestimenta ceremonial de Enrique VIII parece provenir directamente del retrato del monarca pintado por Holbein el joven, mientras que su pequeña ya lleva el pelo rojo que hará la gloria de la futura Isabel I. La puesta en escena desarrolla la trama como la historia de una crónica, cambiando radicalmente el tono con la última pintura: una pared helada de la prisión y su pesada puerta de hierro son asaltadas por el grupo de seguidores llorosos que quieren acompañar a su reina pero en el momento supremo, la dejarán sola para subir las escaleras hasta el lugar de ejecución.
Con la soprano rusa internacionalmente conocida  Olga Peretyatko, se ha encontrado un elenco de ensueño para el papel principal. Una deslumbrante aparición en el escenario con una voz suave, rica en modulación y matices, sin esfuerzo, supo expresar las necesidades emocionales de la desafortunada reina , fue un ideal para la conmovedora escena de despedida, realizo hábilmente variaciones de belcanto en las escenas de grupo, renunciando como altre tempi otra divas (Beverly Sill, Gruberova) a algunos “acutí”, su “copia inicqua “ fue un desafiante tour de forcé para esta celebrity.
Por otro lado en afamado cantante uruguayo Erwin Schrott  compuso un Enrique VIII antológico, una voz de bajo barítono en su esplendor, de una presencia escénica absolutamente irónica ante su segunda esposa y sobre todo un manejo de miradas con la protagonista que hacían un trabajo electrizante. Lamentablemente el Mtro. Donizetti no escribió un aria para este personaje que en la voz de Schrott hubiese sido el centro de la versión.
Como Giovana Seymour la dama de honor de Anna, amiga y rival, estuvo la soprano  Sofia Soloviy, brillante en todos los aspectos, sobre todo en el enfrentamiento de esta tercera esposa de Enrique VIII. Su proyección vocal no excluyo ni la agilidad ni el dominio de la respiración.
El Percy, encarnado por Maxim Mironov  fue favorecido por el uso de la voz mixta (pecho y cabeza), sus destaques estuvieron en el "Vivi tu" sus curiosamente privado de su recitativo de apertura o, aún más tierno, su "Fin dall'età più tenera" al comienzo del trío del segundo acto.
La cavatina de Smeton sigue siendo una trampa para aquellos que no han asistido regularmente a Rossini y Francesca Ascioti  no es una excepción a la regla, Luciano Montanaro es un Rochefort correcto y Maxime Melnik  fue tenor demasiado elegante para el astuto Hervey.
Familiarizado con el repertorio italiano, Giampaolo Bisanti  logra disciplinar a un coro a veces irregular y a una orquesta cuya partitura sobre expone algunos instrumentos. Su lectura, respetuosa del estilo, adornos incluidos, galopo en emoción sin poner en problemas el equilibrio orquestal.

 

 

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