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BARRYMORE de William Luce, MEMORABLE ACTUACIÓN DE JORGE BOLANI QUE SE TRANSFORMA EN LEYENDA EN EL MONTEVIDEO INVERNAL...
Teatro CIRCULAR (Montevideo) By BATTAGLIA
  • 29 de Junio de 2019
  • Battaglia's:  

John Barrymore fue una de las grandes figuras de la etapa de principios del siglo 20 y de la pantalla silenciosa y de las primeras conversaciones. Conocido por su perfil de ídolo matinal, era un hombre de enorme maldad y carisma. Para cualquiera que esté familiarizado con sus actuaciones, solo pensar en él incita un sentimiento cálido, de tipo de personaje, una mezcla de admiración y diversión.

Con la confianza del excelente actor en el que se ha convertido, y en la excelencia actoral, Jorge Bolani está aquí en una nueva obra, brindando una actuación tremendamente divertida, memorablemente fuerte y elegante que es un disfrute en Montevideo- Teatro El Circulo en esta temporada 2019.
"Barrymore", es una pieza de dos personajes de William Luce sobre los últimos días de John Barrymore (1882-1942), el legendario hijo pródigo del teatro, descendiente de la familia de actores más famosa de América, hermano menor de Ethel, Lionel y abuelo de Drew.

Bolani demuestra por qué los actores se sienten atraídos por un personaje cuya vida problemática se ha convertido en una nota al pie de la historia del teatro y que hoy solo se lo recuerda por un puñado de películas.

En esta nueva obra, su autor Luce imagina que en la primavera de 1942, un mes antes de su muerte (suicidio), Barrymore regresa a Nueva York decidido a revivir su triunfo de Broadway en 1920 en Ricardo III, su primer papel importante de Shakespeare en historica actuación, lo cual lo puso en la primera fila de los actores clásicos americanos. Para este propósito, ha contratado un teatro y un incitador de confianza llamado Frank (Michael Mastro), quien permanece fuera del escenario durante toda la función para ayudarlo a recorrer sus líneas de "Ricardo III" antes de hacer su presentación ante cualquier productor.

De acuerdo con la extravagancia del personaje, la entrada de Bolani en "Barrymore" no se olvida fácilmente: un solo punto brilla para crear un círculo de luz en el centro del escenario, pero no hay nadie en él. Otras luces se abren para revelar un escenario vacío, a excepción de un paraguas que también sostiene un par de espadas, una cesta de ropa sucia y un objeto cubierto que más tarde resulta ser el trono de Ricardo... Un pequeño intevalo sigue los sonidos de una pequeña conmoción fuera del escenario, seguida de una voz fuerte e imperiosa que parece familiar incluso sin poderla ubicar.

 Es la entrada del beatífico Barrymore que canta "I've got a Gal in Kalamazoo" ( hit de Glenn Miller y Modernaires por los años 40). Antes de dejar su bolsa negra para la noche con su suministro de licor, barre el escenario, dispara su brillo, presentadondose de muy buen humor.

Podría ser un resumen del tipo de entradas de grandes estrellas que Ethel B. solía hacer. Con su perfil romano más o menos intacto, este Barrymore sigue siendo la figura más impresionante de un hombre con su traje caro y bellamente confeccionado, que se porta como un bonvivant. Tiene el aspecto de alguien que ha sido masajeado durante días, afeitado hace una hora por el mejor barbero de la ciudad, y empapado en una loción para después del afeitado que enmascara temporalmente el humo del whisky y el brandy.

Inicialmente,no supondría que está en las últimas etapas de la cirrosis hepática y que su mente se ha convertido en un colador: no puede recordar las líneas. En Hollywood, donde se gana la vida en el programa de radio Rudy Vallee, parodiandose a sí mismo y asimismo comentando que cuando hace una película, sus líneas deben escribirse en pizarras.

 Ahora, de vuelta en Broadway, está decidido a domesticar a sus demonios (solo un trago de vez en cuando) y disciplinar su mente descarriada. Pero a medida que las líneas se niegan a acercarse a él, se desvía. Todo lo que dice o hace llama al pasado. Mientras el fiel Frank intenta mantener el orden, Barrymore se desliza en los recuerdos. Éstos a su vez provocan la recitación de calumnias obscenas, la narración de anécdotas que son alternativamente divertidas y tristes de lo que él puede admitir, y la entrega de frases de una sola línea, el tipo de humor en el que trata en la radio.

"Barrymore" revela a un hombre que, nacido y criado en el siglo XIX, nunca se ha adaptado completamente al nuevo siglo con el que se identificó. Su concepto de masculinidad lo hace sospechar de su propia apariencia de niño bonito, aunque él intercambia con ellos. Sus relaciones con las mujeres han sido más que un poco afectadas por su entusiasta seducción, a la edad de 11 años, por su madrastra y por la respuesta de su padre cuando atrapó a los amantes: una risa gigante.

A lo largo de su vida, ha adulado o maltratado a las mujeres que no puede prescindir. Describe sus cuatro matrimonios como "accidentes de autobús". "Mis divorcios me cuestan más que mis matrimonios", dijo en un punto ", pero, maldita sea, valen la pena". Es un hombre. De genuina sensibilidad e ingenio. Hay historias de una abuela amorosa, de un hermano y una hermana que la han apoyado y que han permanecido cerca.

Luce, quien escribió '' Emily '', aún podría darle a "Barrymore" un arco dramático más limpio y fuerte. Hay líneas baratas ocasionales que suenan fuera de lugar. Lo que es, en efecto, un espectáculo de un solo hombre puede permitirse divagar solo si el material es consistentemente vigorizante y genera impulso, incluso si ese impulso nos lleva de nuevo al principio.

"Barrymore" depende más de lo que debería de la virtuosidad de Bolani, pero dado que ese virtuosismo es tan deslumbrante, las reservas pueden ser académicas. Bolani de alguna manera se las arregla para parecer y sonar como Barrymore sin perder su propia identidad o hacer cosas difíciles con su voz. Él es tan seguro de sí mismo que se desliza repentinamente en un pasaje de "Hamlet" como lo está cuando, vestido con todo el equipo de Ricardo, se sube torpemente al trono y su mente se queda en blanco. En lugar de las líneas de Shakespeare, habla en tono burlón de Wynken, Blynken y Nod... 

Una propuesta teatral brillante en una Montevideo de invierno, que da frescura a una actuacion memorable de Jorge Bolani  que quedará entre las notorias del teatro uruguayo.

By BATTAGLIA

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