Críticas
IL PIRATA de BELLINI, DESAFIO VOCAL - TEATRO REAL DE MADRID (SEGUNDO ELENCO)
By BATTAGLIA
  • 08 de Diciembre de 2019
  • Battaglia's:  

 

Teatro Real de Madrid - Temporada de 2019/2020

IL PIRATA


Melodrama en dos actos con libreto de Felice Romani
Música de Vincenzo Bellini


Ernesto Simone Piazzola
Imogene Yolanda Auyanet
Gualtiero Celso Albelo
Itulbo Marin Yonchev
Goffredo Felipe Bou
Adele Maria Miró


Orquesta y coro del Teatro Real de Madrid
Director Mauriio Benini
Director del Coro Andrés Maspero
Dirigida de escena Emilio Sagi
Escenografía Daniel Bianco
VestuarioPepa Ojanguren
Luces Albert Faura


Nueva producción del Teatro Real de Madrid junto con Alla Scala y Ópera de San Francisco
Madrid , 7 de Diciembre de 2019

 

   El regreso del Pirata de Bellini a unos más de sesenta años de las celebres representaciones en Milan va más allá más allá de una mera recuperación musical.
Dejando de lado el precioso documento sonoro de la interpretación histórica de Maria Callas y la lectura diametralmente opuesta de Montserrat Caballé, es interesante detenerse en la crítica que escribió Massimo Mila después de la representación de 1958. Mila, mientras identifica en el Pirata elementos innovadores con respecto al melodrama rossiniano, no reconoce como cruces históricos esenciales los principios reales que hacen que este trabajo sea importante desde el punto de vista musical y dramatúrgico.
En los años 50 del siglo pasado, la recepción de la obra de Bellini, gracias a la hegemonía de Toscanini, se limitó a los títulos habituales considerados principalmente composiciones embrionarias de un romanticismo que madurará en Verdi y alcanzará las cumbres más altas de Wagner.
Todo esto es parcialmente cierto, aunque se omite que en 1827, cuando Bellini, de 26 años, hizo su debut en La Scala con Il Pirata , los modelos de referencia eran muy diferentes, Rossini en primer lugar.
Se necesitó todo el ímpetu de un joven músico inconsciente, pero altamente educado, para debutar en el templo más importante de la ópera con una obra que comienza con un naufragio y capitula con la locura de la prima donna. La Donizettiana Lucia… estará compuesta ocho años después, pero Bellini ya anticipa en parte no solo el clima sino sobre todo el estado psicológico y patológico del personaje femenino: Imogene, víctima de un destino negro, ya que su apariencia muestra claros signos de desequilibrio y el canto bellinianoamplifica su tormento.
El inquietante triángulo, lejos de ser amoroso, que se establece entre Imogene, Ernesto y Gualtiero no es más que una violencia reiterada contra una mujer que una vez estuvo enamorada. De hecho, Imogene no solo está oprimida por la presencia de su esposo obligado a casarse con él por chantaje, sino que también está obsesionada por el deseo compulsivo del pirata Gualtiero, quien afirma haber perdido el amor.
Este estado claustrofóbico está bien expresado por Emilio Sagi, director de la producción (Teatro Real de Madrid/ Alla Scala/ Ópera de San Francisco).
La escenografía de Daniel Bianco, refleja el mar de tormentos en el que actúan los personajes, la pared superior que, inclinada sobre Imogene, encarna las nubes que agravan su tormento y ese inmenso telón-manto que cae en la última escena no es mas que el símbolo de su destino negro al que está condenado. Los personajes, emocionalmente bien delineados, actúan en este entorno predominantemente psicológico, en el que a veces surgen escenarios de paisajes poco definidos.
Musicalmente, el Mtro. Maurizio Benini propone una lectura completa de la obra, reabre los recortes tradicionales, restaurando el equilibrio correcto y el equilibrio formal a la alternancia de arias y páginas corales. Benini da mucho espacio al canto, lo que demuestra su sapiensa y manejo del delicado idioma belliniano con especial atención al contraste entre los elementos clásicos y románticos que coexisten en la partitura.
Yolanda Auyanet se enfrenta al complejo personaje de Imogene enfocándose sobre todo en los acentos dramáticos de la escritura de Bellini, exasperando las partes más el estilo que al punto de vista expresivo. La gran y exigente escena de locura fue rotunda, una voz amplia, con un agudo correcto, pero que fue superada por la partitura.
La parte impermeable de Gualtiero es abordada por Celso Albelo con gusto en la redacción y atención particular al pianissimi; se lo sintió a gusto en el área aguda, especialmente en el primer acto, moviéndose en el escenario con maestría sin inhibiciones.
Simone Piazzola demasiado liviano para un papel que requeriría un mayor peso vocal, resuelve la parte de Ernesto con cierto instinto musical, pero esto no es suficiente.
Vocalmente excelente, el Goffredo de Felipe Bou, pero escénicamente esbozado un poco demasiado joven para ser el segundo padre y sabio tutor de Gualtiero.
El Itulbo de Marin Yonchev estuvo correcto, al igual que el Adele de Maria Miró .
Un elogio para el Mtro. Andres Maspero que obtuvo del coro colores interesantes y acentos de extraordinario impacto emocional.

By BATTAGLIA

 

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