Críticas
UN TRANVÍA LLAMADO DESEO de A. Previn / Wuilliams , UNA GRAN OBRA TEATRAL CON UNA EXCELENTE BANDA SONORA ... estreno en el Teatro Colón
By Battaglia
  • 08 de Mayo de 2019
  • Battaglia's:  

 

   Un tranvia llamado deseo

Ópera en tres actos (1998) con música de André Previn y  libreto de Phillip Littel basado en la obra teatral homónima de Tennessee Williams
Nueva Producción del Teatro Colón
 
Director Musical Invitado: David Brophy
Directora de Escena: Rita Cosentino
Diseño de Escenografía: Enrique Bordolini
Diseño de Vestuario: Gino Bogani
Diseño de Iluminación: José Luis Fiorruccio
Orquesta Estable del Teatro Colón
 
Reparto
 
Blanche Dubois              . . . . . . . . . . . . .     Orla Boylan
 
Stella Kowalski              . . . . . . . . . . . .       Sarah Jane McMahon
 
Stanley Kowalski           . . . . . . . . . . . .       David Adam Moore
 
Harold Mitchel               . . . . . . . . . . .         Eric Fennell
 
Eunice Hubbell              . . . . . . . . . . .          Victoria Livengood
 
Steve Hubbell                . . . . . . . . . . .          Darío Leoncini
 
Joven diariero...Pablo Pollitzer / Mujer mexicana - enfermera ... Alicia Cecotti
Doctor...Eduardo Marcos / Pablo Gonzalez...Joaquín Tolosa
 
Fotografias, gentileza de Arnaldo Colombaroli

 

 

El título de la obra es una doble alusión: a los vaivenes del amor erótico y al primer tranvía que Blanche Dubois debe tomar antes de subirse a un segundo,  que lleva a los Campos Elíseos (cementerio), sitio de reposo paradisíaco en la mitología griega donde son admitidos los hombres y mujeres que han vivido virtuosamente. 

Esta referencia es irónica, ya que los personajes poco tienen de virtuosos o heroicos. Sus vidas carecen de lustre, lo poco que les queda es un recuerdo vago como vano de mejores épocas, o un furibundo y catastrófico deseo sexual, atravesado por preocupaciones económicas.
La pieza refleja tensiones raciales, económicas como sociales, entre el viejo sur estadounidense y el “nuevo” sur, que debe atenerse a la integración racial y de clases, además de poner en relieve la pérdida de la propiedad y de privilegios de los antiguos terratenientes. 

En aquel sistema, las amistades estaban determinadas por afinidad de clase y posición social, mientras que en “el nuevo régimen” la industrialización de la región produjo una nueva clase trabajadora urbana, que tuvo como residencia el equivalente a nuestros conventillos, donde todo se escucha, todo se sabe, y todo se comenta, en un tipo de relacionamiento social caóticamente igualitario.

Stella Dubois, esposa del monstruoso Kowalzki, ha logrado integrarse en este nuevo tipo de sociedad, mientras que su hermana Blanche (como su nombre sugiere, hay algo de inmaculado en ella; su apellido también remite a una ascendencia francesa, de alta alcurnia), la recién llegada que altera la frágil homeostasis del grupo familiar y de amigos, se aferra a un pasado conservador y tradicional. 
   Este es el resumen par aponer en linea al lector de la celebre obra del Tennessee Williams que hace 72 años atras era estrenada en Broadway (Ethel Barrymore Theater). 
 Andre Previn reconocido autor de grandes bandas de peliculas (ganó cuatro Oscars), celebre director de orquesta y gran jazzista se incursionó en su primera opera Un tranvía ... en el año 1995, estrenándola a pocos años en 1998, teniendo en el rol titula de Blanche Dubois a su musa inspiradora Renee Fleming.
  Uno ingresa a la música de Previn, como si fuese música de una película sobre el drama escenificado. Uno no desmerece la música de su autor, el primer acto es algo lento para ponerse en marcha, pero el segundo y tercer actos aumentan el impacto dramático a medida que el personaje de Blanche se revela con mayor detalle y ella comienza a desmoronarse bajo las cáusticas atenciones del esposo de Stella, Stanley Kowalski. Uno verdaderamente sintió la partitura como una verdadera banda sonora para el drama, que recuerda en cierta medida la música del film homonio de Elia Kazan, el Sunset Boulevard (Franz Waxman 1951) , como Las nieves del Kilimanjaro (Bernard Hermann 1952).

Los motivos musicales se presentan en contextos posteriores, como cuando los recuerdos perturbados de Blanche toman el control, cuando el enamoramiento de Mitch con la exótica  Blanche se convierte en un prejuicio brutal. contra ella, y en la obsesiva atracción de Stella por Stanley. El director de orquesta David Brophy mantuvo un control libre sobre las sincopaciones y las armonías orquestales con sabor de Nueva Orleans, similares al blues.
  Además, mientras que la obra y la película parecen girar en torno al abrumador Stanley de Marlon Brando, la ópera se centra en Blanche DuBois, que depende necesariamente de la bondad del compositor. (Renee Fleming, la primera Blanche, trabajó con Previn para dar forma a la música). Stanley no hace arias; él es  un "hombre común" para eso. Mitch tiene pasajes líricos, y Eric Fennell cantó de una manera tan matizada y hermosa como el amigo de Stanley que merecía las felicitaciones especiales que recibió de la audiencia; una de los pocas actuaciones creíbles yendo de un hombre solitario , golpeado por las estrellas a uno violento y, finalmente, un hombre completamente manipulado como dominado por Stanley.
 El énfasis en comunicar el ritmo natural del inglés hablado también significa que hay muy pocas arias, es decir, música que se distingue de su contexto y se siente como una canción. Gracias a Fleming, las dos únicas arias de la ópera que se han establecido como piezas de concierto independientes son "I Want Magic!" De Blanche y su conmovedor "I Can Smell the Sea Air" en el desenlace de la ópera. En esta producción, Blanche rara vez está fuera del escenario e incluso cuando no está cantando, la regista Rita Cosentino se aseguró de que siempre forme parte de la acción, aunque sea periféricamente.

Blanche fue cantada por la dramática soprano Orla Boylan,la cual nunca mostro carisma para comunicar el exotismo, la elegancia, los demonios y la vulnerabilidad de Blanche. Debido a que Blanche es el único personaje con buenas arias, En su primer acto se la escucho destemplada en tesitura, para llegar al tercer acto en donde dio una correcta interpretacion a "I Can Smell the Sea Air", una escena discreta y elegante en la que Blanche visualiza su muerte en el mar, junto a la amable doctora de la nave que sostiene su mano para colocarle un sedante.

Como Stanley, David Adam Moore se negó a modelar en su interpretación al icónico Brandon y en su lugar creó un personaje totalmente seudocreíble, alternativamente seguro de sí mismo, intrigante, eróticamente cargado; un hombre-hombre asustado por perder tanto a Stella como a controlar su propia casa.

 Previn y Littell (libretista)  sabiamente modificaron la famosa escena en la que Stanley grita "Stella", suplicando a su esposa embarazada que regrese a su cama después de que él la hubiera abofeteado brutalmente. Moore no gritó tanto a "Stella" como a gritos de un dolor muy profundo con remordimiento, tendido en el frente del escenario, casi en una posición fetal. La escena que sigue es un golpe de teatro de ópera : Stella regresa sin decir una palabra, la orquesta sugiere consumir sexo, y cuando Blanche aparece en escena, todo lo que puede obtener de Stella es una hermosamente simple "La, lala, lala, lala lalala-la ", que muestra en el acompañamiento del bajo de cuerda pulsada que está totalmente enganchada a Stanley. Sarah Jane McMahon no fue una Stella muy creíble, su voz tuvo hermosos tonos líricos con escaso volumen.
  Más tarde, Stanley se pone el pijama que llevaba con Stella en su noche de bodas y se mueve hacia Blanche, quien no se resiste seriamente. La orquesta asume lo que fue un cambio de escena en la obra después de la "cita" de Blanche con Stanley (mientras Stella estaba en el hospital dando a luz). Esto podría haber sido una música desgarradora, pero no está en la partitura de Previn porque el enfoque no está en la violación en sí, sino en la psique de Blanche. Stanley ya le había regalado a Blanche un boleto de regreso a Mississippi, Mitch había dejado a Blanche y luego había tratado de violarla: una simple mujer caída y perversa en sus ojos, y Blanche finalmente se había dado cuenta de que su vida no podía continuar. La música tranquila se vuelve silenciosa y aterradora porque la audiencia se está identificando con la humillación y pérdida de sí mismo de Blanche. Previn ofrece una puntuación que es discreta, lírica, pero cuando es necesario, agresivamente confrontativa. La escena de la violación, por ejemplo, no deja nada en duda como la ferocidad de lo que está sucediendo, aunque todo lo que vemos son los dos cantantes aún bañados en luz roja sangre.

No pensé que la puesta en escena hiciera justicia a la historia. El diseño del escenario de Enrique Bordolini pudo mostrar la claustrofobia de un apartamento esencialmente de una habitación, el área de dormir de Blanche dividida solo por una sábana de la cama de Stanley y Stella y el baño que es parte del relato escénico.
  Una clave y acierto que vale remarcar el excelente diseño del vestuario de época planteado por el celebre diseñador  Gino Bogani, quien trabajo hábilmente los tonos dentro del espacio escénico y nunca dejo de tener clase como refinamiento.

Puede que no sea una gran ópera en el sentido común, pero es una velada dramática, difícil de adentrarse, en este caso por el escaso dramatismo escénico de sus protagonistas no estuvo en la altura de gratificante, y en mas de una ocasión se la vio desaprovechada como tediosa. Es un "ópera dramática" que reconoce el paso del tiempo, la invención de jazz y del cine, pero que uno se plantea,  que no dejo de ver en ningún momento una gran obra teatral con una exquisita banda sonora de fondo... 

By Battaglia

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