Cultura
Sobre lechuzas, toses y papelitos...
UNA EDITORIAL DE LA CASA Por: Laura Ferrarini
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  • 23 de Julio de 2018

Sobre lechuzas, toses y papelitos…

 

De Wikipedia: El ruido es la sensación auditiva inarticulada generalmente desagradable. En el medio ambiente, se define como todo lo molesto para el oído o, más exactamente, como todo sonido no deseado. Desde ese punto de vista, la más excelsa música puede ser calificada como ruido por aquella persona que en cierto momento no desee oírla.

En el ámbito de la comunicación sonora, se define como ruido a todo sonido no deseado que interfiere en la comunicación entre las personas o en sus actividades.

Estas semanas, mucha agua corrió por el río, comentarios acerca de las interrupciones durante conciertos y óperas.

Exceso de ruidos. Gente que llega tarde, que habla, que le suena el celular! Que aplaude antes de tiempo etc.

Para los que somos asiduos al teatro hay una serie de liturgias que observamos estrictamente para no molestar y para que la experiencia espiritual sea completa (si, experiencia espiritual, o no terminamos agotados después de una ópera o concierto? Tanto como si hubiéremos cantado? No analizamos la obra de manera intelectual y nos dejamos dominar por las armonías, la poesía y la belleza de la ejecución?) Pues amigos, esas cosas, cansan.

Volviendo a los ruidos en la sala, aviso: los “shhhh!!!” son tanto o más molestos que otras cosas. Ya sé que a más de uno le sale la maestra normal de adentro, pero en un ámbito como el de Nuestro Primer Coliseo esos shh! suenan atronadores y seguramente corren más por la sala que el ruido que tratamos de callar.

Es casi imposible que las 2487 personas que asisten a una performance en el Teatro Colón estén en absoluto silencio. Y me encanta la frase que aparece en la película “Shakespeare enamorado”: “los tísicos se confabulan contra mi obra…”. Las toses…que tema. Acallar las toses…imposible?

Vamos a una serie de consejos acumulados por años de teatros:

            Llegar temprano (acomodarse tranquilo).

            Ir al baño antes (de acomodarse).

            Llevar caramelos con un papel que no haga ruido, pelarlos antes.

            Apagar/acallar el celular (a veces los ponemos en silencio pero quedan las notificaciones y el sistema o la multimedia con sonido! Ojo a revisar bien! Bajarle la luz, siempre viene bien por las dudas.

(Anécdota: hace pocos días en un recital de piano dejé el celular sin silenciarlo, generalmente lo tengo silenciado todo el tiempo pero esperaba una llamada y me dí cuenta en medio de la sonata de Beethoven, los nervios me arruinaron toda la experiencia y estaba pensando solamente….que no suene!!! No sonó, por suerte.)

            Si tenemos tos una botellita de agua no viene mal y caramelos de miel (ya pelados).

Estos consejos se podrían aplicar a cualquier espectáculo, reunión o evento casi.

            Para la asistencia de niños ver adjunto.

Tal vez tengan más recomendaciones, el Teatro Colón provee una larga lista de etiqueta y comportamiento que viene bien repasar de vez en cuando.

Así y todo diré que me gustan los aplausos. Como artista la expresión del público es siempre una muestra de cariño.

Recordamos también que el teatro es un evento social, participamos del ida y vuelta con el artista. Interactuamos con las personas. Somos humanos, necesitamos la experiencia en vivo. De lo contrario nos vamos por senderos de extravangancia (recordamos a Glenn Gould, el pianista que cambió los escenarios por salas de grabación) que terminan empantanados y en soledad.

Disfrutar siempre ese es mi consejo, para hacer completa la experiencia: dejar los nervios y las exigencias.

Ya se imaginarán que este relato viene a colación del Festival Barenboin del mes de julio en Buenos Aires, asistí a la función del domingo 22 de julio de Tristán e Isolda de R. Wagner en el Teatro Colón. A pesar de mi sangre tana y mi preferencia por las pasiones verdianas, diré que sucumbí ante la magistral partitura. El trabajo de entrelazado del texto con la orquesta me pareció fascinante. La orquesta como soporte ambiental, la creadora del marco para que el drama se desarrolle, no como mero acompañamiento. Las frases poéticas y su correlato orquestal me dejaron impresionada y con la sensación de que estaban pasando cosas que se me perdían por falta de experiencia o ignorancia.

En ese momento, de concentración total, de sentirme atrapada por las sonoridades y el drama, por las imágenes poéticas, diré que si sonaba un celular al lado ni me iba a dar cuenta.

 

Laura Ferrarini

 

 

 

 

Adjunto

Nota personal sobre niños en la sala:

LOS NIÑOS DEBEN IR AL TEATRO! Ser madre de 4 hijos y amante del teatro, la ópera y el ballet me llevó siempre a querer que mis hijos disfrutaran conmigo, pero, hay una edad para todo.

Recomiendo:

  • Ser prudente en menores de 0 a 3 años.
  • Sentarse cerca de las salidas, o en los palcos.
  • Llevarlos comidos y descansados.
  • No obligarlos a ver toda la obra, se puede disfrutar de un acto y próximamente otro.
  • Entrenarlos en la reverencia, tres horas de espectáculo ya son demasiado hasta para los adultos, mucho más para los pequeños.
  • Explicarles el argumento y toda la mística que rodea estos eventos.
  • Disfrutar con ellos, emocionarse, el teatro no es una obligación, es una pasión contagiosa como todas ellas, si el adulto disfruta sincero los niños se quedarán fascinados y estas experiencias valen más que mil tesoros.
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