Por el Mundo
Caminando por Verona: recorridos para todos los gustos
Por Vilma Rosato
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  • 11 de Agosto de 2018

Verona es mundialmente conocida sobre todo por la tragedia de “Romeo y Julieta”, y actualmente cientos de turistas visitan la casa donde supuestamente vivió la desdichada joven para ver y fotografiar el balcón donde, según el drama shakesperiano, recibía a su enamorado.  También es notable su catedral medieval, con las columnas de la entrada sostenidas por grifos.

Por supuesto, para los amantes de la ópera, Verona se destaca por el festival lírico de la Arena, el antiguo circo romano hoy transformado en teatro al aire libre, que forma una unidad con la Plaza Brá, transformada durante el verano en un depósito de escenografías y utilería al aire libre.

Al cruzar la plaza dando la espalda a la Arena, tendremos al frente la Gran Guardia y la Porta Nuova. Si nos dirigimos a la izquierda, caminaremos por la Via Roma. Pero penas comenzamos a transitar esta calle, nos invita a hacer un alto en la antigua heladería Savoia, ubicada bajo las arcadas sobre la mano izquierda, donde suelen detenerse los turistas (Y con toda razón: ¡los helados son excelentes!).  Pero también, un poco más adelante, está el Café Wallner, donde se pueden disfrutar también helados y “granitas”, amén de una variada repostería que tienta incluso a monjes budistas, como pudimos observar personalmente.

Luego de la pausa refrescante, bienvenida ante el calor del verano, seguimos caminando y llegamos a Castelvecchio, una impactante fortaleza medieval con puente levadizo y foso, cuyo interior fue remodelado para albergar un museo de arte con notables obras de arte desde el Medioevo y el Renacimiento al siglo XIX. Al recorrer sus galerías, nos encontraremos ante la estatua ecuestre de Cangrande della Scala (1291-1329) que gobernó Verona en esa época, fue gran amigo y protector de Dante y falleció a los treinta y ocho años al ser envenenado.

Desde el Castelvecchio se puede cruzar el Ponte Scaligero, donde habitualmente hay músicos y artistas, como el que vimos bajo el sol implacable, enmascarado y enfundado en su tela dorada, representando al faraón Tutankamon.

Al pasar el puente, salimos del centro histórico y no tenemos otros lugares de interés cerca, por lo que es mejor volver sobre nuestros pasos.

Otro punto, mucho menos conocido y recorrido por los turistas, pero atractivo para los interesados en la ciencia es el Museo Civico di Scienze Naturali, con exhibiciones de fósiles, objetos arqueológicos, geología, flora y fauna de la región.

También se puede llegar allí caminando desde la Plaza Brá: mirando a la Arena, debemos dirigirnos a la derecha y seguir por la Via Leoncino, llamada así por una antigua hostería hoy desaparecida, llamada “dei Leoncini d’Oro”. Sobre esta calle tendremos oportunidad de observar una casa donde vivió la famosísima María Callas durante los comienzos de su carrera en Verona. Siguiendo por la via dei Leocini, se encuentra la Vía Leoni, una calle transitada. Doblando a la derecha, llegamos al Ponte Navi, y una vez cruzado el puente, debemos caminar unos 100 m a la derecha por la calle que bordea el río. Allí encontraremos el antiguo palacio que hoy alberga al museo.

Pero debemos concluir nuestra caminata, porque ya es hora de cambiarse y prepararse para la función de esta noche….

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