Por el Mundo
ISLANDIA (I) ... DESCONECTANDOSE EN REYJAVIK BAJO EL SOL DE MEDIANOCHE
Por Sergio Sosa Battaglia
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  • 20 de Julio de 2018

   Creo que la parte más fundamental a la hora de planificar este viaje es preguntarse cuál es la mejor época para viajar a Islandia, y eso tendrá mucho que ver con las expectativas que cada uno tenga del viaje, a parte de aquello que se desea visitar. Si la ida es ver auroras boreales, lo mejor es ir en los meses de invierno (finales de octubre – finales de marzo). Sin embargo, hay que tener en cuenta que el estado de las rutas cambia muchísimo dependiendo del clima (algunas permanecen cerradas durante el invierno), y que muchas atracciones cierran durante esta época.

Si, en cambio, la idea es recorrer el país, lo mejor es ir cuando hay luz. La temporada alta empieza a mediados de Junio y se extiende hasta mediados de Agosto. La ventaja es el buen clima (que en un país como este no es poca cosa). La desventaja es que todo vale mucho más caro,a parte de tener los atractivos suelen muy llenos de gente. En mi caso fui en Mayo porque (al igual que Septiembre) está muy cerca de la temporada , los precios no son tan altos y no hay tantos turistas.

No exagero si digo que Islandia fue uno de los mejores viajes de mi vida. Uno podría pensar que para que un viaje se suba tan alto en el pedestal tienen que alinearse muchos planetas, porque cuando la expectativa es alta, cuando se empeña y se espera tanto de un lugar, las posibilidades de que todo se caiga por el barranco suben de manera exponencial. Y es verdad. Sin embargo, más allá de la felicidad de los desafíos cumplidos, de la exuberancia de los paisajes que me encontre, de la sorpresa que fue para mí el pueblo islandés, todo el viaje estuvo marcado por algo difícil de encuadrar en cualquier especulación: la risa. 

Al arribar al aeropuerto de Reyjavick, tenia  mi lista de desafios a cumplir:

1- Intentar dar la vuelta a la isla . No hay muchos secretos. Sólo se necesita un buen mapa, paciencia y ganas de viajar. Se alquila un coche como en mi caso y a tanque lleno empieza uno a recorrer paisajes salidos vaya a saber de que cuento de Verne o de Borges.

2- Probar alguna de las comidas islandesas más extrañas, es un deleite sibarita, uno podrá elegir entre un plato de tiburón cocinado en su propia orina, una cabeza de cabra o la clásica ballena minsky. Yo me animé con esta última (un pedacito pequeño cuesta U$D 2) y me gustó más de lo que pensé, si en cambio no tenés un paladar de hierro, podés probar con un potecito de Skyr, que es un yogur islandés típico (en realidad es un queso, se hace con cuatro partes más de leche que el que yogur normal), muy cremoso ,bastante adictivo, sobre todo en los desayunos.

3- Recorrer bajo el sol de medianoche sus paisajes mientras que uno trata de colocar musica , la cual seguramente termina siendo Bjork para  llegar a algunos de sus pobladosya que el cuerpo de aventurero le dice a descansar en un hotel y sin mirar el reloj por el sol de medianoche a amanecer en uno de los paisajes más lindos del planeta.

4- Tenér un encuentro del tercer tipo con algun descendiente de elfo. Yo no tuve suerte, pero que los hay, los hay.

5- Meterse al agua de cualquier lago no-termal., y despues a contar la experiencia, que puede ser salir semi pinguino o bien cocinado ya que se ha confundido y termino uno ingresansando en un lago geo termico.

6- Crear una lista de desafios aventureros en este pequeño pais, en el cual se pueden hacer realidad, por ej, quien no planeo alguna vez ir al Museo del Falo;  estar con insomnio y beber asempta frente a Groenlandia, mientras la libertad del islandes entra a arremeter con las miradas al mejor estilo Sodoma y Gomorra . La noche de Reyjavick (en mi caso nunca me di cuenta , por el midnight Sun) es una de las mas intensas vividas, sin confundirme luego de mis épocas juveniles de Ibiza que uno no vivenciava el respeto lacsivo por un latino en las tierras del Señor de los Anillos.

7-    Ver un "Puffin", lo cual mis disculpas mis amigos supuse que era un budín , pero no es asi sino que es uno de los pajaros mas bello del hemisferio norte, cuestión que en todo mi recorrido, trate de avistar alguno , pero no tuve suerte. En un momento pense haberlo visto, salto de alegria y celular en mano, resulto ser un conglomerado de tierra y lata de gaseosa, ergo, termine viendolos en bellas fotos de turismo.

8- Ver un Oso Polar , pero claro en esta Isla no hay osos. Si llegase uno a sus costasa bordo de un iceberg perdido, lo matan. Proteccionismo ...?

 

Desconectandose en REYJAVICK:

No importa cuánto tiempo lleve viajando: los primeros momentos en un lugar desconocido siempre me marcan. Puede ser un color, un sonido, un aroma nuevo. Hay una lucha de estímulos librando una batalla por ganar mi atención. Basta con cruzar la aduana, salir del aeropuerto, poner un pie. Entonces todo ese país nuevo se vuelve instante y ese instante, eso que siento antes que cualquier otra cosa, se vuelve un recuerdo para siempre.

Me desperté con la luz en los párpados. Nunca supe si en algún momento de la noche el sol se había ido a dormir. Después tendría que debatirme entre amar las horas eternas de claridad, la seguridad que otorga la luz extendida, la falsa sensación de días de veinticuatro horas; u odiar las horas eternas de claridad, los sueños confundidos, la desorientación del reloj biológico, el descanso a medias. Ahora lo único que me importaba era caminar. Decidí hacerle frente al frío. 

No tenía la menor idea de dónde estába, ni qué era lo que había para ver porque en realidad lo que había para ver era toda una ciudad desconocida. Así que caminé hasta que perdí la cuenta del tiempo. Pensé mucho en Ushuaia, porque este lugar me hacía acordar al sur, aunque me gustaba mucho más.

El monumento a los vikingos, y los pueblos ancenstrales estan en mitad del fiordo, uno a una distancia apropiada lo vislumbra como un esqueleto de ballena, pero no, es la estructura de un barco de la etnia del norte, mientras los pocos turistas que estamos arremetemos con fotos, uno va viendo pasar las ballenas muy cerca de donde uno esta parado. Un matrimonio de italianos , me comentan que el dia anterior habian cenando ballena, lo cual me causo un tanto de aprencion, pero en estas tierras, no esta vedada la matanza de este mamifero. 

  Sigo recorriendo en este primer dia/noche esta ciudad secreta, el frío es como que empieza a cortar la cara, y el olor a puerto, un tanto fuerte empieza a ser normal. Tampoco me importo que las duchas calientes huelan a huevo podrido, y eso es mucho decir: en invierno puedo bañarme hasta tres veces en un día. Nunca me imaginé que alguna vez iba a salir de un baño diciendo que el agua caliente tenía olor, pero ese fue mi primer dictamen de la ducha pos caminata,  a pesar de que el motivo científico sean las fuentes de agua geotermales, para mí siempre va a ser olor a pato ñato.Pero bueno en este primer encuentro con Islandia  mi resumen de horas aventureras por venir

Sergio Sosa Battaglia

 

 

 

 

 

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