Por el Mundo
LA ISLA DE GOREE y el MUSEO DE LOS ESCLAVOS (DAKAR)
Por Sergio Sosa Battaglia
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  • 02 de Mayo de 2018

Durante tres siglos seguidos la isla de Gorée, a escasos kilómetros de distancia de la costa de Dakar, ostentó el título más innoble del planeta. Entre los siglos XVI y XVIII, esta isla de apenas 17 hectáreas se convirtió en el mercado de esclavos más importante del mundo. A esta isla llegaban africanos de todo tipo para ser seleccionados y enviados en barco hasta distintos puntos del continente americano para trabajar como esclavos.

Una de las antiguas casas de la isla que funcionaban como control de esclavos todavía se levanta en pie, perteneció a un holandés y ha sido restaurada para albergar el Museo de los Esclavos. Durante nuestro viaje enderredor del mundo no nos perdimos la oportunidad de visitar el lugar.

Hasta mediados del siglo XIX en que fue abolida la esclavitud, se cuenta que aproximadamente fueron unos 20 millones de esclavos los que partieron de África para cruzar el océano. En esta cifra no se incluyen todos aquellos que por enfermedad fueron arrojados por la borda durante el largo trayecto como pasto para los tiburones, y fueron muchos.

La isla de Gorée fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1978.

Desde el puerto principal de Dakar parte un ferry hasta Gorée. La isla apenas se encuentra a 3 kilómetros y la distancia se cubre en un recorrido en barco de unos 20 minutos aproximadamente. Una vez en la isla , uno posee recorrido entre ellos destaco el que  se eleva a un promontorio desde donde uno aprecia  buenas vistas a Dakar y de la isla. Al paso uno  puede admirar la obra de variados artistas mostrando sus cuadros y esculturas.

Variedad de souvenires tanto en mercados como en la misma calle. La agresividad de algunas chicas vendiendo pulseras es apabullante así quese debe ir  preparado. Una buena opción durante una visita a la isla de Gorée es comer en uno de los restaurantes con terrazas vecinos al muelle.

Cuando se desciende del ferry aconsejo que se apresuren  apresuren en dirección al Museo de la Esclavitud para evitar la habitual cola. El lugar es relativamente pequeño así que si la cola en la entrada es considerable recomiendo dar un paseo antes por la isla y postergar la visita al museo.La Casa de esclavos abierta al público trata de mostrar la disposición real del lugar para hacernos una idea de la tragedia e injusticia que se vivió durante siglos en Gorée en toda África por extensión. La isla fue el centro principal de la esclavitud de toda África y los barcos partían en dirección a Brasil, el Caribe o Estados Unidos cargados de niños, mujeres y hombres.

Se trata de una casa relativamente pequeña capaz de albergar entre 150 y 200 esclavos que en ocasiones debían esperar largos períodos, unos tres meses, antes de subir a sus barcos y encontrar su destino.

La casa incluye diversas salas donde se hacinaban los esclavos de cada tipo. Por un lado estaba la sala para los hombres a quienes alimentaban bien para recuperar peso y así ser vendidos con más facilidad y mejor precio (al menos debían pesar unos 60 kilos para poder entrar en el mercado). Otra sala estaba destinada a los mujeres que habitualmente tenían más valor que los hombres, otra para las chicas vírgenes cuya mejor fortuna era quedarse embarazadas de algún blanco pues de esta manera se las mandaba a Saint-Louis, al norte de Senegal, y finalmente una sala para los niños bien separados de sus madres para evitar la inestabilidad de estas al oír sus llantos.

Todas estas salas iban a parar a la porte du voyage sans retour, la puerta del viaje sin retorno, la puerta trasera de la casa que daba al mar y de ahí subían al barco para no volver nunca más a su amada África.

Sergio Sosa Battaglia

 

 

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